domingo, 26 de abril de 2009

NARCOTERRORISTAS DEL CARTEL FARC-EP ATACAN A LA POBLACIÓN CIVIL DE TORIBÍO, CAUCA, COLOMBIA.


NARCOTERRORISTAS DEL CARTEL FARC-EP ATACAN A LA POBLACIÓN CIVIL DE TORIBÍO, CAUCA, COLOMBIA.

El Diario Secreto de Toribío
5 de mayo de 2005

¿Cómo saber qué sintieron, pensaron y padecieron los habitantes de Toribío cuando fueron bombardeados con pipetas de gas por las Farc? Tal vez dimensionar el dolor, la impotencia y la pérdida de estas familias que como miles de colombianos también fueron víctimas de la demencia de las Farc.

Una aproximación de lo que significa esta tragedia para el país, es el diario sobre el terror que vivió el sacerdote JUAN ANTONIO SOZZI y que fue publicado por la revista Cromos en su más reciente edición. Por considerarlo un documento valioso y un testimonio emotivo, reproducimos esta publicación.

JUAN ANTONIO SOZZI, sacerdote italiano y vicepárroco de Toribío, escribió un diario de doce páginas sobre la toma de las Farc a ese municipio del Cauca. Con alma de reportero, este misionero tomó fotografías durante los cinco días de pánico que vivieron los 2.500 habitantes del pueblo. Testimonio inédito.

Tiene 40 años y llegó a Toribío en enero de este año para integrar la misión de la Comunidad de la Consolata, que acompaña hace 21 años a los indígenas paeces en esta zona del Cauca. En su computador portátil escribió este relato, que detalla paso a paso la toma guerrillera, y lo utilizará para denunciar en todo el mundo la gravedad del conflicto colombiano.

NARC TERRORIST OF POSTER FARC-EP ATTACKING THE CIVILIAN POPULATION OF TORIBIO, CAUCA, COLOMBIA.

The Secret Journal of Toribío
May 5, 2005

How do I know they felt, thought and suffered Toribío when people were bombarded with gas cylinders by the FARC? Perhaps sizing pain, impotence and loss of these families and thousands of Colombians who were also victims of dementia to the FARC.

An approximation of what this tragedy means for the country, the daily terror that the priest lived JUAN ANTONIO SOZZI and was published by Cromos magazine in its latest edition. Considering it a valuable document and a moving testimony, reproduced in this publication.

JUAN ANTONIO SOZZI, Italian priest and vicepárroco Toribío, wrote a diary of twelve pages on the making of the FARC in this municipality in Cauca. Reporter with the soul of this missionary photographs taken during the five days of panic that lived 2,500 villagers. Unpublished testimony.

40 years and has reached Toribío in January this year to integrate the mission of the Community of the Consolata, 21 years ago that came to the Indians in this area Paeces Cauca. In his laptop he wrote this story, which details step by step the guerrilla takeover, and use it for reporting throughout the world the seriousness of the Colombian conflict.



EL DÍA DEL ATAQUE DE LOS NARCOTRAFICANTES DE LAS FARC-EP

Municipio de Toribío, Cauca, Colombia, jueves 14 de abril de 2005.

No faltaban muchos minutos para las seis de la mañana cuando empezó la toma. Yo estaba todavía en la cama, a punto de levantarme… El tableteo de las ametralladoras de los policías, apostados en trincheras en varias partes del pueblo, era impresionante. El volumen de fuego era mayor del que había escuchado en otros hostigamientos de los narco terroristas, a los que ya me había acostumbrado a pesar de llevar tan sólo cuatro meses en la parroquia.

Me asomé al patio del Cetepan (Centro de Teología y Pastoral Nasa) para ver cómo estaban los catequistas que desde hacía más de una hora se habían levantado. Los vi calmados: unos saliendo de la ducha y otros lavando su ropa como si nada estuviese sucediendo. Regresé a mi pieza para lavarme y vestirme mientras que afuera el estruendo de la guerra no parecía querer disminuir.

Cuando faltaban cerca de quince minutos para las siete… se acerca José Antonio, con su tranquilidad india y su experiencia en tantas refriegas armadas y me trae el primer reporte: "Están disparando desde todos lados, creo que los narco terroristas ya estaban en el pueblo o muy cerca...".

Me encuentro con el padre Ezio (Roattino) con su inseparable shigra (mochila) al hombro. "¿Qué hacemos -le digo-, es casi la hora de la oración, nos vamos a la capilla?". En situaciones como estas hay que rezar y además la capilla del Santísimo, conocida con el nombre de "Roattina", es uno de los lugares más seguros de la casa.

Cuando estábamos reunidos allá empezamos a oír las primeras explosiones lejanas… cayó la primera pipeta. El estruendo fue terrible... los cristales del templo volaron en mil pedazos y en la sacristía se oían los gritos de MARÍA ESPERANZA en la cocina. Salimos para ver si estaba herida, pero nos tranquilizamos al ver que sólo era el susto.

"Me fui a la cama cansado y sin hacer nada...
sólo correr y correr, con la angustia de saber que las balas y las pipetas
corren más que uno".

Decidimos regresar a la "Roattina" y allí nos alcanzó la segunda pipeta. Fue mucho más violenta que la primera. La explosión apagó las luces, la tierra se estremeció como si se tratara de un temblor y escuchamos el ruido de un derrumbe prolongado. Salimos de la capilla. Desde las ventanas de la iglesia, sin cristales, me pude asomar al patio de la casa cural: todo eran ruinas.

Nos dirigimos al Cetepan para tratar de ampararnos debajo de las planchas de hormigón que sostienen el segundo piso. La puerta de la calle se había abierto y fueron llegando algunos vecinos buscando un techo más sólido…

Llegó un momento de silencio y pensé que debíamos buscar la forma de salir. Me fui a la pieza y sólo se me ocurrió agarrar los fármacos para la diabetes, la cartera con los documentos, la plata... y, como me la encontré al lado de los fármacos, también cogí la cámara digital. El padre Ezio se llevó la eucaristía...

Salí con un grupo de personas amparado por una sábana blanca… Cogimos el camino que lleva a San Francisco con la intención de detenernos en el Cecidic (Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo de la Comunidad). Sin embargo, al alcanzar la calle que sube al barrio Coronado, vimos que desde arriba mucha gente nos hacía señas de que fuéramos para allá...

Allí estaba buena parte de la población… estaban también las autoridades que ya se habían comunicado con la Policía y con los jefes de los narcotraficantes para que respetaran esa zona de refugio… y por la calle de abajo vimos a varios criminales con las pipas al hombro: cilindros de gas a los que les habían aplicado unas aletas en la parte posterior y un cono en la parte anterior.

Todos llevaban camisetas blancas, yo tenía pantalón verde y una camiseta azul oscuro. Le pregunté a Marta, que había aparecido arrastrando sus dos hijos menores, si yo tenía pinta de terrorista o militar. "No, padre, se ve clarito que usted es el padre". Me quedé con la duda si igual de clarito me hubieran reconocido desde los helicópteros artillados que empezaron a sobrevolar…

Invitaron a todos los presentes para que entraran en la casa del ex alcalde GABRIEL PAVÍ. Dos cuadras más allá los asesinos habían montado uno de los lugares desde donde se lanzaban pipas. Otro estaba por el lado del cementerio y otro más en la escuela que quedó muy averiada, además de saqueada.

En el interior, el padre Ezio organizó el rezo de un rosario. Una pipeta, lanzada por el lado del cementerio… explotó unas tres cuadras detrás de nosotros, muy próxima a la otra rampa desde donde los terroristas estaban lanzando…

El relato del padre Sozzi fue publicado en la revista de los consolatos y enviado por internet a sus amigos en todo el mundo.

En ese momento se decidió abandonar ese lugar para tomar el camino del Cecidic… El alcalde y el proyecto Nasa pusieron a disposición la chiva para el traslado de la población... el centro ya estaba lleno de gente, muchos al frente del único teléfono satelital que funcionaba tratando de ponerse en contacto con los familiares...

... El cielo se pobló de helicópteros y las ráfagas se hicieron más intensas y violentas. Luego, en dos puntos de aterrizaje, uno de los cuales bastante próximo al Cecidic, empezaron a tomar tierra los helicópteros y a descargar soldados y material de guerra…. Tardaron poco menos de un par de horas para retomar el control de la situación.

La guerrilla que había venido pertrechada para varios días de bombardeo y con la firme intención de destruir el pueblo, probablemente no se esperaba una respuesta de este tipo y tuvo que replegarse, abandonando un discreto arsenal de pipas sin utilizar. (En la anterior toma, en 2002, la guerrilla bombardeó a la policía durante 24 horas y ninguna tropa había desembarcado)...

… Anocheció y se sirvió la cena para todos… Eran tan sólo las siete y media de la noche cuando me fui a la cama, cansado y casi rendido. Y sin hacer nada en todo el día... sólo correr y correr con la angustia de saber que las balas y las pipetas corren más que uno mismo.


THE DAY OF THE ATTACK THE DRUG TRAFFICKERS FARC-EP

Toribío municipality, Cauca, Colombia, Thursday, April 14, 2005.

Not missing many minutes for the six o'clock when it began taking. I was still in bed, about to get up ... The tableteo of the guns of police officers, positioned in trenches in various parts of town, was impressive. The volume of fire was higher than in other harassments had heard of narc terrorists, I had already used despite carrying only four months in the parish.

I look at the courtyard of Cetepan (Center for Theology and Pastoral Nasa) to see how were the catechists for over an hour had been lifted. I saw the calm, some out of the shower and wash their clothes as if nothing was happening. I returned to my room to wash and dress while out the noise of war seemed to diminish.

When missing about fifteen minutes for about seven ... was José Antonio, with its tranquility and its experience in india many armed skirmishes brings the first report: "They are firing from all sides, I believe the narc-terrorists were already in town or very close ...".

I meet the father Ezio (Roattino) with its inseparable shigra (backpack) to the shoulder. "-What do I say, it is almost time for prayer, we go to the chapel." In situations like these we must also pray to the Blessed Sacrament chapel, known as "Roattina" is one of the safest places in the house.

When we were gathered there began to hear the first distant explosions ... first fell pipette. The roar was terrible ... crystals of the temple flew into a thousand pieces, and in the sacristy were heard the cries of MARÍA ESPERANZA in the kitchen. We went out to see if he was hurt, but we are reassured to see that it was only fright.

"I went to bed tired and doing nothing ...
just run and run, with the anguish of knowing that the bullets and pipettes
run more than one. "

We decided to return to the "Roattina" and there we reached the second pipette. Was much more violent than the first. The explosion shut down the lights, the earth shook as if it were an earthquake and we heard the sound of a prolonged collapse. We left the chapel. From the windows of the church, without glasses, I could peep into the courtyard of the house cural: all were ruined.

We are writing to try to protect Cetepan below the concrete to hold the second floor. The front door had been opened and some residents came looking for a solid roof over ...

There came a moment of silence and I thought we should find a way out. I went to the part and only occurred to me to seize the drugs for diabetes, the portfolio documents, silver ... and, as I found next to the drugs, also picked up the digital camera. The father took the Eucharist Ezio ...

I went with a group of people covered by a white sheet ... we took the road to San Francisco with the intention of stopping at the Cecidic (Center for Education, Training and Research in Community Development). However, on reaching the road that climbs the Coronado neighborhood, we saw that many people from above made us signs that we were there ...

There were many people ... the authorities were already communicated with the Police and the heads of drug dealers to observe the area of refuge ... and down the street we saw a number of criminals with pipas shoulder : gas cylinders to which they had implemented some fins on the rear and a cone at the front.


All wore white shirts, green trousers and I had a dark blue shirt. I asked Marta, who had come to drag her two minor children, if I was looking for terrorist or military. "No, Father, it is clear what you are the father." I stayed with the same clarita doubt if I had been recognized since the helicopter gunships that started over ...

Invited those present to enter the house of former mayor GABRIEL Pavia. Two blocks beyond the murderers had assembled one of the places from where they threw pipes. Another was on the side of the cemetery and another in which the school was badly damaged, as well as looted.

At home, Father Ezio organized prayer of the rosary. Pipette, launched by the side of the cemetery ... exploded about three blocks behind us, very close to the ramp where the other terrorists were firing ...

The story of the father Sozzi was published in the magazine of the internet Consolato and sent to friends around the world.

It was then decided to leave that place to take the path of Cecidic ... The mayor and the draft made available to the Nasa chiva for the relocation of the population ... the center was already full of people, many in front of the only satellite phone that worked trying to get in touch with the family ...

... Populate the sky and bursts of helicopters became more intense and violent. Then, two landing points, including one very close to Cecidic began to take ground troops and helicopters and download material of war .... It took less than a couple of hours to regain control of the situation.

The equipping guerrillas who had been bombing for several days and with the firm intention of destroying the people probably did not expect such a response and had to retreat, leaving behind an array of discrete pipas unused. (In the above shot, in 2002, the guerrillas bombed the police for 24 hours and no troops had landed) ...

... Anocheció and served dinner for everyone ... It was only the half past seven p.m. when I went to bed, tired and almost surrendered. And doing nothing all day ... just run and run with the anguish of knowing that the bullets and the cylinders are more than oneself.

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