domingo, 26 de abril de 2009

TORIBÍO, CAUCA, COLOMBIA DESTRUIDO POR TERRORISTAS DE LAS FARC-EP


LA BATALLA ENFURECE, LA SOCIEDAD CIVIL SE ORGANIZA

Municipio de Toribío, domingo 17 de abril de 2005.

La mañana fue tranquila hasta las diez de la mañana, la hora de la misa. Con el padre Ezio habíamos decidido suspender la misa de la vereda de Natalá, por la tarde, ya que aquel sector estaba repleto de asesinos del cartel FARC-EP en pie de guerra y también suspendimos la de la seis de la tarde en el pueblo: "Nadie tendrá ganas de salir por la noche con tantos criminales al acecho"…

Estaban proclamando la primera lectura cuando se escucharon tres disparos secos en la parte de atrás del templo. Ahí empezó un tiroteo bastante intenso...

Se estaba cantando el aleluya cuando veo asomarse por la puerta de la sacristía a una señora muy asustada… un francotirador de los terroristas les había disparado a dos policías que estaban fuera de la trinchera hiriéndolos de gravedad. Nos pasamos todos a la capilla "Roattina", más segura y allí continuamos con la misa.

Me tocó proclamar el evangelio del Buen Pastor mientras afuera sonaban los tambores de la guerra. No fue fácil. Menos hacer la homilía con el mismo martilleo. Al momento del ofertorio las cosas parecían calmadas por lo que la gente pudo regresar a sus casas tranquilamente...

... Supe que el padre Ezio se había ido al hospital con dos policías heridos por un francotirador de la mafia... Él mismo nos contó más tarde que el primero llegó prácticamente muerto y al otro se lo llevaron en un helicóptero... nos llegó la noticia desde Cali que también murió…

Al final llegamos los dos (con Ezio) a San Francisco y él presidió la misa. Cuando todo estaba tranquilo… nos volvimos a bajar. En el Mitsubishi llevado por Marta yo manejé la bandera blanca bellamente confeccionada con un mango de escoba y una vieja toalla; en el Vitara manejado por Ezio, en lugar de bandera la estola blanca cumplió a la perfección su cometido… llegamos al Cecidic.

Este fue el día en que la organización indígena, con su fuerte tradición de resistencia, empezó a reaccionar… En el Cecidic los alimentos no faltaron, trasladados desde las tiendas de los cabildos de Toribío y San Francisco… la guardia indígena se movilizó… y se anunció para el día siguiente la llegada de sendas caravanas de todos los resguardos del Norte del Cauca, para manifestarse por la paz y la autodeterminación frente a los actores armados.

El padre Sozzi viajó a Jambaló para enviar por internet este relato, pero allá lo sorprendió otra toma de los mismos terroristas. Esa parte del diario está aún en borrador.

Revista Cromos


THE BATTLE ANGRY, CIVIL SOCIETY IS ORGANIZED

Toribío, Sunday April 17 2005.

The morning was quiet until ten o'clock, when the mass. With Ezio father had decided to suspend the mass in the village of birth in the afternoon, since that sector was full of murderers cartel FARC-EP on a war footing and also that of the suspended six p.m. in the village: "Nobody will want to go out at night with so many criminals on the lookout ...

They proclaim the first reading when they heard three shots dry in the back of the temple. There was a pretty intense firefight ...

He was singing hallelujah when I look through the door of the sacristy a lady ... very afraid of a terrorist sniper had fired at two policemen who were out of the trench hiriéndolos seriously. We spent all the chapel "Roattina" safer there and continue with the mass.

I had to proclaim the gospel of the Good Shepherd while outside sounded the drums of war. It was not easy. Least make his homily with the same hammer. At the time of the offertory things seemed calm so people could return home in peace ...

... Ezio knew that the father had gone to hospital with two police officers wounded by a sniper from the mafia ... He told us later that the first was dead and another was taken by helicopter ... We received news from Cali who also died ...

At the end we got the two (with Ezio) to San Francisco and he presided over the mass. When everything was quiet ... we went back down. In the Mitsubishi driven by Marta I drove up the white flag with a beautifully hand broom and an old towel in the Vitara driven by Ezio, instead stole the white flag fulfilled its role to perfection ... we arrived at Cecidic.

This was the day that the indigenous organization, with its strong tradition of resistance, began to react ... The Cecidic no food shortage, brought from the shops of the town of San Francisco ... Toribío and the indigenous guard was mobilized and ... announced the day after the arrival of caravans of all paths resguardos Northern Cauca, to demonstrate for peace and self-determination against the armed groups.

The father went to Sozzi Jambaló internet to send this story, but there also caught him making the same terrorists. That part of the newspaper is still in draft.

Cromos Magazine



GENOCIDIO EN TORIBÍO, CAUCA, COLOMBIA
27 de abril de 2005

Cualquier ser humano medianamente pensante, siente escalofrío al constatar de lo que son capaces sus congéneres.

Arrojar cilindros con cargas explosivas contra una población indígena inerme, es un acto de brutalidad sin límites que no puede ser explicado ni justificado de ninguna forma por ninguna ideología, por buena que parezca.

El ataque de las Farc contra la población civil de Toribío es un evento que no puede dejarse pasar inadvertido y debe merecer la más enérgica condena por parte de quienes dicen defender los derechos humanos, los que, hasta la fecha, no han pronunciado ni media sílaba.

Resulta francamente desconcertante el silencio cómplice de quienes se rasgan las vestiduras cuando buscan culpar a la fuerza pública o al Gobierno por violaciones de los derechos humanos, pero callan ante las aberrantes actuaciones de la guerrilla.

Estoy seguro de que los muertos no saben de ideología y que una masacre cometida por paras o narcotraficantes es, simplemente, una masacre que merece el mismo castigo para sus autores, aunque algunos quieran hacernos creer que no es así. Otros sordomudos ante esta tragedia, son las propias autoridades indígenas quienes condenan al cepo a quienes se roban una gallina, pero no aparecen en los medios protestando ante tamaña ignominia.

¿Hasta cuándo seguirán muriendo compatriotas a manos de hombres armados que justifican sus horrendos actos con palabras vacías e ideas caducas?

Los colombianos no podemos permitir que unos pocos miserables impongan el poder de las armas, sobre el poder de la vida, la razón y la justicia.

Veinte mil bandoleros ensoberbecidos no pueden arrodillar y someter a cuarenta y cuatro millones de colombianos que sólo pretenden vivir en paz y trabajar honestamente.

Se siente una profunda tristeza cuando la sociedad se queda muda, absorta en sus pequeñas mezquindades y no alza su voz para rechazar a quienes nos quieren acabar a bala, para imponer sus propias y retorcidas ideas.

Los buenos somos más, pero no parece. Ya es hora de demostrarlo y que el mundo entero comprenda que no hay nada valioso ni bello en una revolución edificada sobre los cadáveres de civiles inocentes.


Por: Jorge Ariel Palacio Sánchez

Diario de Occidente.


GENOCIDE IN TORIBIO, CAUCA, COLOMBIA

April 27, 2005

Any thinking human being moderately feels chill to see what they are capable fellow.

Cast cylinders with explosive charges against an unarmed indigenous people, is an act of brutality without limits that can not be explained or justified in any way by any ideology, for it seems good.

The FARC attack against the civilian population of Toribío is an event that can not let pass unnoticed and deserves the strongest condemnation by those who claim to defend human rights, which until now have not spoken syllable and half .

It is frankly baffling the silence of those who tear their hair out when they seek to blame the security forces or the government for violations of human rights, but silent before the aberrant actions of the guerrillas.

I am sure that the dead know no ideology, and that a slaughter committed by paramilitaries and drug traffickers is simply a slaughter that deserves the same punishment for perpetrators, but some would have us believe that it is not. Other deaf people in this tragedy are those who condemn the indigenous stock who steal a chicken, but do not appear in the media so large protest to shame.

How long will compatriots dying at the hands of armed men to justify their heinous acts with outdated ideas and empty words?

Colombians can not allow a few miserable impose the power of weapons, on the power of life, reason and justice.

Twenty thousand ensoberbecidos bandits can not kneel and submit to forty-four million Colombians who only seek to live in peace and work honestly.

He feels a deep sadness when society keeps silent, absorbed in their little pettiness and not his voice rising to reject those who want us to stop bullets, and to impose their own twisted ideas.

We are good, but does not appear. It is time to prove and that the whole world understands that there is nothing valuable or beautiful in a revolution built on the corpses of innocent civilians.


By Ariel Palacio Jorge Sanchez

Journal of the West.

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