martes, 24 de marzo de 2009

FAMILIAS INOCENTES DEL NARCOTERRORISMO DEMENCIAL DEL CARTEL FARC-EP EN BOGOTÁ, COLOMBIA

FAMILIAS INOCENTES DEL NARCOTERRORISMO DEMENCIAL FARIANO EN BOGOTÁ, COLOMBIA.- Aquel 7 de agosto de 2002, no era un miércoles festivo cualquiera en la capital colombiana, pues además de la posesión del presidente Uribe, un sol radiante y hermoso acariciaba los niños que en compañía de sus familias se recreaban y jugueteaban en la Plaza de Bolívar y sus alrededores. Inocentes de la maldad planeada por el cartel narcoterrorista FARC-EP desde dos residencias situadas en los barrios Santa Isabel y Pontevedra, a la manera del cartel de Pablo Escobar en sus actos terroristas más demenciales.

En efecto, según revelaron algunos desertores, en medio de una jerga en el monte, con whisky, fumadera de bazuco, marihuana y discursos marxistas emulando al Ché Guevara, el secretariado del cartel narco FARC-EP, notoriamente desquiciados por la posesión del presidente Uribe, habían ordenado disparar granadas de mortero desde dichas residencias, para saciar con sangre la locura revolucionaria que los tenía respirando odio infernal. Y ocurrió la tragedia, se pusieron de pie, drogados hasta las cachas, cantaron un himno marxista cuando se enteraron que los enemigos de la lucha bolivariana teñían con su sangre la traición a la causa. ¡Por Dios… las víctimas eran niños inocentes que jugaban…. !

Íngrid Yiset Perdomo Dussán, de 14 años; Kelly Tatiana Narváez Castrillón, de 6 años; Doris Castrillón Zapata; Sandra Milena Castrillón Zapata, Ismael Plazas y tres N.N., fallecieron al instante. Mientras que Juan Camilo Andrade, de 3 años; Enrique Andrade Mendoza, de 14; Bayron Alfredo Balloy, de 2; Daniela Gómez Ardila, de 5; Valentina Gómez Ardila, de 5; Ómar José Narváez, de 11; Luis Felipe Narváez Castrillón, de 9; María Alejandra Pacheco, de 6; Jaqueline Sánchez, de 14; Valentina Sánchez, de 1 año; Juan Sebastián Soto Vanegas, de 10; Santiago Soto Vanegas, de 1 año; Valentina Zambony Muñoz, de 2, y un N.N. de 11 años, luchaban malheridos por sus vidas.

De la misma manera, resultaros afectados los civiles inocentes: Íngrid Katherine Alarcón, de 17 años; María Cristina Álvarez Peña, de 29; Marianella Ángel Q, de 20; Flor de Liz Avilés Guzmán, de 39; Daniel Bustos, de 56; Pedro Carrillo, de 32; Gisely Clavijo, de 17; Libardo Cuéllar, de 46; Yolanda Dussán Charry, de 38; María Ximena Díaz, de 17; Geoffreddy Gómez Peña, de 17; Enrique Andrade Graffe, de 40; María Lili Guzmán de Avilés, de 55; Alicia Hernández Plazas, de 66; agente William Hernández Valencia, de 26; Nelly Mantilla, de 67; María Jesús Medina; Esther Julia Mendoza M., de 37; Miguel Antonio Miranda, de 20; Helver Yesid Moreno Vera, de 22; Gloria Zoraida Muñoz, de 35; Luisa María Ochoa, de 30; Eduard Perdomo Soto, de 17; Andrea Perdomo Soto, de 24; Carlos Giovanni Rodríguez, de 24; Diógenes Sánchez Losada, de 35; Esther Sánchez, de 23; capitán Jorge Raúl Sierra Suárez, de 33; Carmen Toledo, de 24; Fabiola Urrea Polanco, de 35, y Marta Cecilia Vanegas Chacón, de 40.

No tengo palabras para condenar tanto cinismo de estos criminales; Pero sí, para rechazar al grupo de intelectualoides, cuasiperiodistas, politiqueros y demás gentuzas que les hacen el juego hablando de intercambio humanitario.

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